De 9:00 a 17:00 hay ocho horas exactas. Es el único de los horarios habituales en que la presencia y la jornada efectiva coinciden sin hacer cuentas, y eso explica buena parte de su popularidad.
El "nine to five" llegó del mundo anglosajón, donde la comida es un descanso corto de treinta minutos que muchas veces sí se computa como tiempo de trabajo. En España lo normal es lo contrario: si hay pausa de comida, se descuenta, y entonces la jornada efectiva baja de las ocho horas.
Por eso en la práctica el 9 a 5 español funciona de dos maneras. O es una jornada continuada con un descanso corto de quince o veinte minutos —que cuadra exactamente las cuarenta horas semanales— o lleva una hora de comida y se queda en 35 horas a la semana, lo que solo se ve en convenios con jornada reducida.